Durante años creí que sabía cómo ayudar a las personas a resolver sus conflictos. Había estudiado Derecho, me había formado en mediación, en liderazgo, en comunicación efectiva y en métodos alternativos de resolución de disputas. Hice un máster en Familia e Infancia, un máster en Administración de Empresas, una especialización en Comunicación y otra en Diseño del Comportamiento Humano. Enseñaba, dirigía equipos y formaba a otros profesionales en el arte de intervenir cuando el diálogo parecía imposible.
Y, sin embargo, algo no cerraba. Había momentos en los que todo el conocimiento técnico parecía evaporarse frente a un gesto, una mirada, una tensión silenciosa que lo decía todo sin pronunciar una sola palabra. Fue entonces cuando empecé a hacerme preguntas diferentes, y ese viaje me llevó a las neurociencias: a un Programa de Neurociencias en la Universidad de San Andrés y a un posgrado en Neuromanagement en la Universidad del CEMA.
La mediación ha sido, y sigue siendo, mi vocación, mi herramienta de transformación y mi punto de partida para creer en los vínculos, aún en los más rotos. Las neurociencias llegaron como una brújula que le dio dirección a muchas intuiciones. Este libro es el resultado de años de formación, lectura, diálogo, escucha, frustraciones y revelaciones. Pero sobre todo, es el resultado de estar del otro lado de la mesa, muchas veces.